Romeo a mediodía.
Capítulo 1.
Hayley
Hayley Morgan era el tipo de chica que no era la más popular, pero igual conocía a muchos en la escuela. Además, era importante en su colegio por ser la chica de atletismo. Tenía una linda familia. Su padre James (George Clooney), su madre Marie (Demi Moore) y su hermano mayor, Clarck (Logan Lerman). Su familia la quería mucho y ella a ellos. Tenía a la mejor amiga en el mundo Allison (Selena Gomez). Se divertían mucho juntas y no les importaba lo que los demás decían.
Era la hora de descanso en la escuela. Todos los alumnos tenían el tiempo suficiente para hablar, jugar y… ¿dormir?
-Hayles, Hayles… - Allison sacudía a Hayley mientras ésta dormía – Hayley, no me hagas ir por agua – La chica no hizo caso alguno, lucía cansada – está bien, tú lo pediste – Allison se levantó de la silla en la que estaba sentaba y fue con el hombre de la cafetería. Regresó con un vaso de agua y se lo hechó a Hayley en el rostro.
-¡Allison! – Hayley se despertó y sacudió su cabeza - ¿por qué hiciste eso? – tomó una servilleta y se limpió la cara.
-No despertabas, tenía que hacerlo.
-Espera, ¿dormí durante el periodo libre? – dijo con una voz baja y unos ojos de sorprendida.
-Si. Lo hiciste – contestó Allison - ¿Qué haces por las noches eh?
-Nada. Ayer no pude dormir. ¡¡Y deja de molestarme!! – le dijo enojada
-¿Qué demonios tienes?
-Tengo SPM (Síndrome Premenstrual) – se sentó poniendo sus manos en la cara.
-¡Incómodo!
-Demasiado en realidad – le dijo Hayley mientras ésta tiraba las cosas en el bote de la salida de la cafetería y abría la puerta para salir al lado de Allison. Ambas iban platicando, cuando Hay escuchó su nombre a lo lejos. Era su hermano.
-¡¡Hayley!! ¡Hayley! – decía moviéndose y esquivando a los demás que iban en sentido contrario.
-¿Qué pasa, Clarck? – le contestó de mala gana. El maldito SPM!!
-No me hables así, no es mi culpa lo de tu SPM – Allison soltó una risita, que hizo que se ganara una mala cara por parte de Hayley. Clack la miró y sonrió. Había que admitirlo, era un chico lindo. De esos chicos que te encantaba ir a ver a los partidos de futbol americano; Altos, de buen cuerpo, cabello sedoso y con un corte moderno, y un par de grandes… ojos azules – solo te quería avisar que mamá no podrá pasar por nosotros y que no te podré acompañar. ¿Te quedas o te vas?
-¿¡A dónde demonios vas!? – media escuela se le quedó viendo. Maldito SPM, maldito, mil veces maldito.
-Tendré que quedarme a entrenar, tenemos juego mañana por la noche. Ya les avisé en casa.
-Esta bien. Tendré que quedarme aquí contigo.
-Muy bien – la campana sonó – me voy a Química. La señorita Finch debe estar ahí. Te estaré esperando en el campo después de clases. ¡Adiós chicas! – se despidió de ambas y comenzó a caminar al salón. Allison y Hayley hicieron lo mismo.
Bradley
Bradley Cooper. ¿Qué se puede decir de él? Atleta destacado, buen estudiante, chico popular, y por consecuente, guapo. Él era de ése tipo de niños a los que de pequeños les decían “Que lindo niño” y que llegaron a ser unos galanes al crecer. Era de buena estatura, ojos cafés y profundos, cabello rizado y unos brazos de ensueño. Amaba el béisbol y era un as en el equipo de su escuela. Él los había conducido al Campeonato Regional de béisbol el año pasado contra los Toros del Buffalo High School. Y no solo había ganado un trofeo, sino una beca para la universidad que él eligiera y la carrera que él quisiera. Lo primero que pensó fue “Música”. Pero nadie en su grupo de amigos lo sabían, ni siquiera su familia. Excepto su hermano mayor, Greg.
Esperaba que la señorita Franklin olvidara que hoy tenían examen, no había estudiado por estar con su música. Se escuchó un portazo. Bradley pensó que era la profesora Franklin, pero era ésa chica que siempre iba los partidos de béisbol y los apoyaba. Era muy risueña y se veía divertida. “Es linda”, pensó. Nunca le había preguntado su nombre, pero según escuchaba, se llamaba Hayley. Y tenía un hermano en el mismo grado que Jason. Eran Senior Years. A él si lo conocía, se llamaba Clarck y era el capitán del equipo de futbol. Se llevaba muy bien con su hermano Jason, y había ido un par de veces a su casa. Olvidó eso y siguió a las chicas con la mirada, hasta notar que la Hayley se había sentado justo detrás de él y que su amiga estaba a un lado de ella. Cuando Hayley lo miró, éste volteó la mirada al pizarrón rápidamente. Nunca le había gustado que las chicas notaran cuando las miraba. Tomó su libro de literatura y abrió cualquier página. Se abrió en Romeo y Julieta. Recordó que la escuela había hecho una adaptación de la obra, que por cierto les quedó horrible, y cerró el libro. Se encogió en la silla y en ése momento entró la señorita Franklin.
-Señor Cooper, esto es un salón de clases, no un spa. Así que siéntese bien. Y señorita Morgan, deje de platicar con la señorita Kingsley. Y a TODOS les voy avisando que para el próximo semestre tendrán que presentar un proyecto por parejas – todos se lanzaban miradas en señal de que iban a hacer parejas – Que YO formaré, así que no se emocionen – Franz Franklin era quizá la profesora más estricta de todo Hawthorn High. No todos podían aprobar su materia. Y además tenía ése aspecto tétrico y de miedo que hacía de la clase de Literatura la más odiada de todas. Tomó su lista del portafolio color guinda vino y comenzó a decir nombres al azar, señalando cada nombre con su dedo caucásico, delgado y decrepito que la caracterizaban, igual que todo su cuerpo.
-Kingsley y… - Si. Genial, había olvidado el exámen. La profesora señalaba todos los nombres, si tener en cuenta a Hayley, su mejor amiga, o mejor dicho, la CASI hermana de Allison.
-Morgan… Morgan… Morgan… - escuchaba Bradley como susurraba Hayley cada que la maestra buscaba en la lista un nombre.
-Kingsley y Pattinson – genial. O mejor dicho, horrible. Para la chica. Pattinson era el niño más fastidioso de toda la escuela, conocido como el “payaso Pattinson”. Iba a ser un martirio tener que trabajar con él. Notó como la profesora armaba las parejas. Al cabo de 12 parejas, escuchó su nombre. Para ése tiempo, ya estaba quedándose dormido – Morgan y…
-“Genial, soy el único que queda.” – pensó Bradley. Y por obvias razones, iba con la chica hermana del amigo de Jason. Ni siquiera él entendió lo que dijo.
-Morgan y Cooper – lo sabía. Se giró y se dio cuenta de que Hayley estaba sonrojada. Sus ojos se cruzaron por un momento, pero él se apartó rápidamente. El salón de clases se llenaba de voces y más voces, y los únicos que no hablaban eran Bradley y Hayley. Bradley pensaba que la chica era muy linda y atractiva, pero tenía la impresión de que era hiperactiva, risueña y muy molesta. “quizá sea la primera impresión” se dijo a sí mismo. La clase transcurrió muy rápido, y diez minutos antes de la salida, la señorita Franklin les pidió que pasaran por sus temas. Hayley fue quién se levantó, a pesar de que Bradley ya estaba yendo. “Yo voy” le dijo poniendo su mano en el hombro de Bradley y dedicándole una leve sonrisa. La chica tomó el tema y lo comenzó a leer, iba concentrada que no se dio cuenta de la banca mal puesta y casi cae en frente de todos. Pero Bradley la ayudó y además nadie se dio cuenta. Se acomodó la ropa y se sentó detrás de él.
-Entonces, ¿cuál es nuestro tema? – le preguntó Bradley recostando su cabeza en la cabecera de la banca.
-Romeo y Julieta, un amor del siglo XVI – al escuchar ése título, Nick recobró la compostura. Era su novela favorita. Era un romántico hasta la muerte, aunque nadie lo supiera – me encanta Romeo y Julieta. “Nunca hubo historia de más desconsuelo…”
-“…Que las que vivieron Julieta y su Romeo” – concluyó Bradley con la voz baja. No quería que lo escucharan. Perdería su reputación. Pero Hayley si lo escuchó, por que lo miró con una mirada extraña. Abrió la boca en señal de que iba a decir algo, pero la cerró rápidamente.
-Entonces, ¿cuándo vemos lo del proyecto? – le dijo desviando la mirada a su cuaderno. Parecía sonrojada.
-Pues, después de la escuela no puedo. Después de las 6:00 p.m. estoy disponible todos los días de la semana.
-Esta bien. Yo tampoco podría hoy, tengo que quedarme a esperar a mi hermano de su entrenamiento de Futbol – el silencio ganó en su conversación. Pero Hay los rompió – ¿A ti como te va en el béisbol? – le preguntó nerviosa. Trataba de no ser molesta.
-Pues, bien – la campana sonó y salieron de su clase. Parece que se llevaran bien.
Hayley
Caminaba hacia su casillero por los libros que necesitaría en la siguiente clase. Ya se había quedado dormida durante el periodo libre y no había recogido nada de lo que iba a usar. Tomó el candado y puso la contraseña. “4576-34”. Tardó casi un año en recordarlo. Checo su horario y las siguientes clases eran Gimnasia, Álgebra, Química y el taller de Artes musicales. Amaba ése taller.
Tomó su ropa para Gimnasia y se fue a cambiar. Eran unos shorts guindas, una blusa gris y sus converse rojos. Tomó su cabello en una coleta y caminó al gimnasio. Miró a Allison al lado del profesor McMillan y caminó hacia ella. No era de ésas chicas super populares, pero tampoco la ignoraban del todo. Y cada que pasaba, saludaba a una que otra chica que conocía.
-¿De nuevo dormiste en el periodo libre? – le preguntó el profesor McMillan
-¿Ya le vino de chismosa Allison?
-Soy tu profesor y tu entrenador, tengo que saberlo. Tú eres quién nos llevará a las nacionales en atletismo. Además, últimamente he visto que no comes y que te desmayas mucho. Tienes que ir a examinarte con un médico. No quiero que te suceda algo.
-No se preocupe, profesor McMillan, estaré bien. Ya iré en unos días.
-Pero hazlo antes de que te pongas peor.
-Lo haré, lo haré – el profesor rodeó a Hayles y caminó hacia la clase.
-Todos a la gradas – gritó para que todos fueran. Hayley y Allison se sentaron en el piso, al lado del profesor. La clase había comenzado. Hayley pudo ver a Bradley al lado de Stefanny, mejor conocida como Fanny, la novia de Bradley Cooper y capitán de las porristas. Fanny era muy empalagosa con el pobre chico. Lo abrazaba, le daba besos, pero Brad trataba de moverse y quitársela de encima. Harto de la endulzada de su novia, se levantó del lugar y fue hacia abajo. Se sentó en un lugar vacío frente al profesor McMillan – ésta clase veremos Voleibol y los equipos serán mixtos de 6 integrantes. Hombres y mujeres. Yo haré los equipos, no quiero desastres – el profesor decía nombres y más nombres – Hayley, Allison, Jenna, Chad, Troy y Bradley – Estaba con Bradley. No lo creía, parecía ser que el SPM le ayudaba. Se levantó de su lugar para calentar antes del juego, pero se sintió mareada. “Debe ser por que dormí” pensó. No le dio importancia y caminó a observar el juego. El tiempo se le hizo eterno, le dolía la cabeza, se sentía más mareada y le dolía todo. Era su turno de jugar y se acomodaron todos. Allison a su lado, ella al medio, Bradley a su izquierda, los dos chicos atrás junto con Jenna. El partido comenzó, pero ella se sentía súper mal.
-¿Estás bien? – le preguntaba entre dientes Allison. Ella solo asentía. Nunca le había hecho caso a los problemas de salud. Normalmente no se enfermaba. Puso su mente en el juego y se despejó. Vió como iba y venía el balón. Venía hacia ella y al voltear, sintió como todo se ponía borroso y de pronto, todo lo miró negro. Esperaba el impacto contra el piso, pero no lo sintió. No estaba del todo desmayada, solo se desvaneció. Estaba en los brazos de alguien, pero ¿en los de quién?
Bradley
-¡Aléjense! ¡Denle espacio para que pueda respirar! – escuchó al profesor - ¿qué le sucedió? – preguntó.
-Estaba a su lado y miré cómo el balón se iba a impactar contra ella. Se veía débil y pálida, estaba apunto de desmayarse, así que fui por ella y la tomé antes de que se impactara contra el piso.
-¿Crees que la puedas cargar hasta la enfermería? – el chico solo asintió. El profesor le abrió paso entre la multitud que estaba alrededor de ellos escuchando todo lo que hablaban – todos vuelvan a sus juegos, al escuchar el timbre, salgan.
-Profe, ¿puedo ir con ustedes? – oyó a la amiga de Hayley.
-Claro, pero primero ve por Clarck para que sepa y les diga a sus padres.
Caminaron unos cuantos pasillos hasta llegar a la enfermería. Bradley no se sentía cansado, en absoluto. Esa chica no pesaba nada. Quizá esa era la razón por la que se desmayaba. Abrieron la puerta de la enfermería y entraron. Pusieron a la chica en una camilla y dejaron que la enfermera la atendiera.
-¿De nuevo la chica? – dijo con un tono de no sorpresa. Brad se dio cuenta de que se desmayaba mucho - ¿ahora en dónde fue?
-Durante la clase de gimnasia, jugábamos voleibol.
-Cada vez me preocupa más esta niña. En éste mes se ha desmayado por lo menos 6 veces. Sin contar las veces que la he encontrado durmiendo.
-¿Está muy mal? – al fin habló Bradley.
-¿Qué haces aquí? ¿Eres su novio? – le dijo la enfermera
-No, no. No soy su novio, soy un amigo.
-Bradley me ayudó a traerla. Él fue quien la rescató de caer al piso.
-Pues según lo que veo, está muy pálida y parece que no ha dormido nada bien; cada vez pierde más peso y está my fría. Parece una muerta.
-¿CÓMO ESTA MI HERMANA? – entró gritando el hermano de Hayley, Clarck. Desvió la mirada hasta donde estaba la chica y tiró la mochila en el primer lugar que encontró. Fue hacia ella y la miró - ¿qué le pasó? – le preguntó a la enfermera
-Se desvaneció en pleno partido de voleibol – le contestó la mujer.
-Hayley… – puso su mano en la frente de la chica – está sudando frío.
-Permíteme – movió al chico hacia un lado y le revisó la temperatura – está ardiendo en fiebre. Será mejor que la lleven a hospital…
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